Con el conteo prácticamente definido, Bolsonaro obtuvo alrededor del 47% de los votos, mientras que Lula alcanzó cerca del 45%. Ninguno consiguió la mayoría necesaria para ganar directamente, por lo que ambos volverán a enfrentarse en las urnas el próximo 25 de octubre.
El resultado representó una sorpresa frente a las encuestas previas, que colocaban a Lula ligeramente por delante. Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, logró superar las expectativas y consolidarse como el principal representante de la derecha brasileña.
La reacción de los mercados fue inmediata. El índice Bovespa llegó a subir más de 8%, mientras que el real brasileño se fortaleció más de 4% frente al dólar. Inversionistas interpretaron el resultado como una señal de que una eventual administración de Bolsonaro podría impulsar políticas de reducción del gasto, privatizaciones y recortes fiscales.
El escenario político también cambió por los resultados legislativos. El Partido Liberal y otras fuerzas de derecha avanzaron en el Congreso, lo que podría facilitar la aprobación de iniciativas de Bolsonaro en caso de que gane la Presidencia.
Lula, por su parte, buscará recuperar terreno entre los votantes de centro durante las próximas semanas. El mandatario aspira a conseguir un cuarto mandato no consecutivo.
La elección del 25 de octubre se perfila ahora como una contienda cerrada y decisiva entre dos proyectos políticos profundamente diferentes para la mayor economía de América Latina.




