La voz que México necesitaba escuchar llegó desde FIFA. En medio de la incertidumbre generada por la ola de violencia que sacudió al país tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación en febrero, el presidente del organismo rector del fútbol mundial, Gianni Infantino, fue categórico: tiene 'confianza completa' en la capacidad de México para ser co-anfitrión de la Copa del Mundo.
La muerte del cartel denominado 'El Mencho' el 22 de febrero detonó una ola de violencia que encendió alertas en todo el mundo apenas cuatro meses antes del inicio del torneo. La respuesta del crimen organizado ante la eliminación de su líder generó episodios en varios estados que pusieron en entredicho la seguridad en ciudades que figuran como sedes mundialistas.
Las ciudades mexicanas que albergarán partidos del Mundial — Guadalajara, Monterrey, Ciudad de México y otros puntos — han reforzado sus protocolos de seguridad en coordinación con autoridades federales y FIFA. La prueba de esta semana, con los repechajes intercontinentales jugándose en suelo mexicano, funcionará como un primer termómetro real de la capacidad operativa del país.
Para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el respaldo de Infantino es un aval político y logístico fundamental. México afronta el evento deportivo más importante de su historia en un contexto de tensión interna, pero con la determinación de que el verano de 2026 sea también un escaparate de lo que el país puede ofrecer al mundo. Millones de aficionados de todos los continentes ya tienen sus boletos. El show, dijeron desde FIFA, debe continuar.

