Roger Federer ingresó al Salón de la Fama del tenis y volvió a mirar una carrera definida por elegancia, precisión y una necesidad permanente de ganar. El reconocimiento formaliza un legado que ya parecía indiscutible.
Durante la Fan Week del US Open, una aparición en dobles junto a Andre Agassi reavivó recuerdos de sus mejores años. Federer se retiró en 2022, pero su presencia sigue transformando una exhibición en un acontecimiento global.
CNN y AP recogieron sus reflexiones sobre competencia, derrotas y continuidad. El suizo reconoció que el éxito no fue una secuencia automática, sino el resultado de ajustes físicos y mentales sostenidos durante décadas.
El ingreso no cierra su relación con el deporte. Federer puede influir como mentor, organizador y referente comercial, aunque su mayor herencia seguirá en la forma en que cambió las expectativas técnicas y estéticas del tenis moderno.





