La Unión Europea planteó una fórmula inédita para acercar a Canadá como miembro asociado. La propuesta ampliaría cooperación económica, política y de seguridad sin convertir al país en integrante pleno del bloque.
Ottawa busca reducir su dependencia de Estados Unidos ante nuevas amenazas arancelarias. Europa, por su parte, ve acceso a energía, minerales y un aliado estable al otro lado del Atlántico.
Donald Trump advirtió que el movimiento podría afectar el comercio con la Unión Europea. La reacción confirma que el acuerdo sería más que simbólico y modificaría equilibrios estratégicos.
Las negociaciones apenas comienzan y deberán resolver reglas, obligaciones y acceso a mercados. Si avanzan, crearán un modelo de asociación que otros países podrían intentar replicar.





