Tres sets bastaron. El equipo femenil mexicano de tiro con arco recurvo resolvió su final sin sobresaltos y se colgó el oro en los Juegos de Santo Domingo 2026, confirmando su lugar entre las protagonistas de la justa regional.
Horas después llegó el complemento perfecto: Matías Grande y el equipo varonil de recurvo se coronaron también, completando un doblete que colocó al tiro con arco mexicano como una de las disciplinas más productivas de la delegación.
La cosecha no se detuvo ahí. El bádminton aportó metal dorado y las aguas abiertas dejaron un doble podio con oro y bronce, una acumulación que movió la posición de México en el medallero general y devolvió protagonismo a deportes que suelen quedar fuera de los reflectores.
La justa regional funciona como termómetro de cara a compromisos mayores del ciclo olímpico. Para los atletas, además, es una de las pocas vitrinas donde disciplinas fuera del fútbol y el boxeo logran captar la atención del público mexicano y, con ella, patrocinios y presupuesto.




