El 21 de abril marca el centenario del nacimiento de la reina Isabel II, nacida en 1926 en Londres y destinada a convertirse en la monarca más longeva de la historia británica. Aunque su reinado nunca estuvo previsto —su destino cambió con la abdicación de Eduardo VIII en 1936—, Isabel II asumió el trono en 1952 con apenas 25 años y gobernó durante más de siete décadas, atravesando la descolonización, la Guerra Fría, el surgimiento de internet y la transformación social de una nación en permanente evolución.
Para conmemorar el centenario, el rey Carlos III presidió la inauguración del National Memorial of Elizabeth II en St. James's Park, un monumento permanente concebido para capturar la esencia de servicio, discreción y continuidad institucional de su madre. El Palacio de Buckingham abrió al mismo tiempo sus puertas para albergar la mayor exposición de vestuario real de la historia, un recorrido desde el legendario vestido de novia de la reina hasta sus icónicos conjuntos monocromáticos.
La princesa Ana encabezó la apertura del Queen Elizabeth II Garden en Regent's Park, un espacio verde que abrirá al público en los próximos días. Los actos se extendieron a naciones del Commonwealth, con ceremonias en Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Jamaica, que mantienen vínculos históricos con la Corona británica.
El centenario llegó con sombras. Múltiples reportes señalan que las celebraciones fueron opacadas por los escándalos que siguen sacudiendo a la familia real, incluyendo las tensiones no resueltas con el príncipe Harry y Meghan Markle. Aun así, para millones de británicos, el aniversario representa una oportunidad de reflexionar sobre el papel de Isabel II como 'roca' de estabilidad en un mundo convulso.

