El precio internacional del petróleo escaló cerca de 108 dólares por barril después del cierre del oleoducto saudí Este-Oeste. La interrupción redujo una vía clave para mover crudo sin pasar por rutas marítimas bajo tensión.
Los mercados reaccionaron al temor de una oferta más limitada y a la posibilidad de que el problema dure más de lo previsto. Las primas de riesgo aumentaron junto con los costos de transporte y seguros.
Un crudo más caro puede mejorar temporalmente los ingresos de países productores, pero también encarece gasolina, diésel, aviación y manufacturas. México exporta petróleo y al mismo tiempo importa una parte importante de los combustibles que consume.
El efecto final dependerá de cuánto dure el cierre y de la capacidad saudí para redirigir cargamentos. Si la presión persiste, el impacto llegará a la inflación y al presupuesto destinado a contener precios internos.





