El barril de Brent superó los 100 dólares después de nuevos ataques contra dos petroleros sauditas en el mar Rojo y de las alteraciones al tránsito por el estrecho de Ormuz. El salto reavivó el temor a una escasez de crudo y extendió la presión a divisas y mercados accionarios.
La energía ya era una fuente de incertidumbre por la guerra en Medio Oriente. La ofensiva atribuida a los hutíes elevó la prima de riesgo sobre las rutas marítimas que conectan a los productores del Golfo con sus principales compradores, al tiempo que encareció seguros, fletes y alternativas logísticas.
La reacción financiera fue inmediata. El S&P 500 cayó 1.21% y el Nasdaq retrocedió 2.15%, mientras la Bolsa Mexicana de Valores perdió 1.54%. El peso cerró en 17.5269 unidades por dólar, una depreciación de 0.73%, en una sesión dominada por la búsqueda de activos considerados más seguros.
Para México, un petróleo más caro puede elevar los ingresos de exportación, pero también encarece combustibles, transporte y producción. Si el nivel se mantiene, la presión inflacionaria complicará las decisiones de los bancos centrales y reducirá el margen de hogares y empresas frente a una economía ya expuesta a nuevos aranceles.






