El peso mexicano abrió la jornada alrededor de 17.32 unidades por dólar y arrastra una racha que pocos anticipaban: 3.7% de apreciación acumulada frente a la divisa estadounidense. La semana, sin embargo, se perfila como la más delicada del periodo, con la decisión de política monetaria del Banco de México en el centro del tablero.
El contexto viene marcado por la Reserva Federal, que mantuvo su tasa de referencia en el rango de 3.50% a 3.75%. El mercado leyó la señal como un alivio en las presiones inflacionarias y recortó las expectativas de alzas inmediatas, lo que le dio oxígeno a las monedas emergentes.
En el frente local, Banxico ha llevado el costo del dinero de 10% a 9.50% y sus funcionarios sostienen que la inflación convergerá al objetivo de 3% durante el tercer trimestre. La moneda cerró la semana previa con una apreciación de 0.13% y suma 0.83% de ganancia en el arranque del mes.
La publicación de indicadores económicos a lo largo de los próximos días marcará el ritmo del tipo de cambio. Cada punto de movimiento se traduce en el precio de las importaciones, en el poder de compra de las remesas y en el costo de la deuda: el resultado de esta semana se sentirá muy lejos de las mesas de operación.





