El nuevo ciclo del Real Madrid con José Mourinho encontró su primera victoria. El equipo superó al Ferencváros en Budapest y mostró señales de adaptación tras un arranque lleno de dudas.
Mario Rivas y Carlos Espí marcaron en el triunfo por 2-1. Arda Güler sobresalió como enlace y ofreció la creatividad que el entrenador buscaba para acelerar la circulación.
El resultado no elimina los problemas defensivos ni la presión que acompaña el regreso del técnico portugués. Sí permite trabajar con menos ruido antes de compromisos más exigentes.
Para una afición acostumbrada a títulos inmediatos, el partido funcionó como primer indicio de identidad. Mourinho necesita ahora convertir esa chispa en una secuencia estable.




