Un tribunal en La Haya condenó al expresidente kosovar Hashim Thaçi a 25 años de prisión. Los jueces lo responsabilizaron por crímenes cometidos durante la guerra de Kosovo.
El expediente incluyó persecución, detenciones ilegales, tortura y asesinatos atribuidos a una estructura del Ejército de Liberación de Kosovo. Thaçi rechazó durante el proceso ser responsable de esos actos.
La sentencia divide a una sociedad que para algunos lo considera héroe de independencia y para otros símbolo de abusos impunes. También representa una prueba para la justicia internacional en los Balcanes.
Las víctimas esperan que el fallo permita avanzar hacia verdad y reparación. La condena no cierra las heridas, pero establece que el liderazgo político no borra responsabilidades de guerra.





