El peso mexicano se acercó este miércoles a su mínimo anual frente al dólar, con una cotización de 17.2107 unidades y una ganancia de 0.25% en la jornada. El tipo de cambio oficial reportado por el Banco de México se ubicó en 17.2717 pesos por dólar. La moneda nacional lleva semanas en una racha que pocos anticipaban a inicios del año.
Lo llamativo es el motivo. El impulso no vino de indicadores mexicanos, sino de la expectativa de una desescalada del conflicto en Medio Oriente. Al reducirse la tensión geopolítica, los inversionistas bajan su apetito por activos refugio como el dólar y vuelven a monedas emergentes. El peso, por su liquidez, suele ser el primero en beneficiarse.
El panorama interno, en cambio, es mixto. Se dio a conocer que la inversión de las empresas disminuyó durante mayo, interrumpiendo una racha positiva de dos meses consecutivos de avances. A eso se suman los factores que los especialistas identifican como determinantes de la volatilidad: el crecimiento económico, la renegociación del T-MEC y la política arancelaria estadounidense.
En materia comercial, las importaciones que no califican para el trato preferencial del T-MEC están sujetas a un arancel de 10%, mientras que las mercancías que cumplen con las reglas de origen del tratado permanecen exentas. Esa distinción preserva el acceso preferencial de México al mercado estadounidense y explica buena parte de la resiliencia que el mercado le está reconociendo a la moneda.






