Coyote vs. Acme finalmente llegó a cines después de que su propio estudio intentara guardarla de manera definitiva. La historia de producción terminó pareciéndose a la trama: un personaje pequeño enfrentado a una corporación enorme.
La película mezcla animación y acción real para llevar a Wile E. Coyote ante los tribunales contra la empresa responsable de sus artefactos defectuosos. Fuera de la ficción, artistas y público presionaron para evitar que el trabajo fuera eliminado.
EFE y Crónica de Xalapa documentaron el estreno y la batalla por sacar el filme del archivo. El caso expuso una práctica de estudios que pueden cancelar obras terminadas por decisiones financieras y beneficios contables.
Su desempeño comercial determinará si el rescate también fue un buen negocio. Pero el precedente ya importa: equipos creativos y audiencias demostraron que una película terminada no es solamente un activo desechable en una hoja de cálculo.





