Ismael "El Mayo" Zambada García, de 76 años, escuchó de pie la lectura de su condena: cadena perpetua sin libertad condicional. El juez federal Brian M. Cogan, en el Tribunal del Distrito Este de Nueva York, cerró así cuatro décadas de liderazgo criminal que ningún gobierno mexicano logró interrumpir. "Acepto la responsabilidad de lo que hice, lo que hice estuvo mal", dijo el cofundador del Cártel de Sinaloa.
Zambada fue detenido en El Paso, Texas, tras lo que él mismo describió en una carta desde prisión como una traición orquestada por su ahijado Joaquín Guzmán López, quien admitió después haberlo engañado y subido a un avión rumbo a Estados Unidos. Esa entrega desató una guerra entre La Mayiza y Los Chapitos que elevó los homicidios en Sinaloa más de 400 por ciento y dejó más de dos mil desapariciones forzadas.
El cargo por empresa criminal continua abarcó de enero de 1989 a enero de 2024, lo que equivale, según la investigadora Victoria Dittmar de InSight Crime, a "esencialmente toda su trayectoria criminal". La orden de decomiso de 15 mil millones de dólares no proviene de bienes localizados: es una estimación del Departamento de Justicia sobre las ganancias acumuladas por la organización.
La condena, sin embargo, no detiene nada. La Mayiza opera hoy bajo el mando de Ismael Zambada Siqueiros, alias "El Mayito Flaco". Deborah Bonello, editora jefe de InSight Crime, resume el significado del fallo: El Mayo ya no es un ejemplo de lo que viene, sino "una especie de leyenda, pero un capítulo cerrado". La red que construyó sigue intacta.






