Las temperaturas extremas dejaron de ser una advertencia estacional: en México ya se contabilizan 95 muertes asociadas al calor. Baja California encabeza el registro con 33 fallecimientos, más de una tercera parte del total nacional.
Sonora aparece después con 18 casos y otras entidades del norte concentran buena parte del daño. La mayoría de las víctimas sufrió golpe de calor, una emergencia en la que el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura y puede provocar daño cerebral, renal o cardiaco en minutos.
El riesgo aumenta para personas que trabajan al aire libre, adultos mayores, niños y quienes no tienen acceso constante a agua o espacios frescos. Los síntomas graves incluyen confusión, desmayo, piel muy caliente y temperatura corporal elevada; ante ellos, enfriar y buscar atención médica inmediata puede ser decisivo.
La cifra obliga a tratar el calor como un problema de salud pública y laboral, no solo meteorológico. Horarios de trabajo, escuelas, transporte y refugios climáticos necesitarán ajustes permanentes si las olas extremas se vuelven más largas y frecuentes.






