Después de meses de remodelación y con el Mundial 2026 como telón de fondo, el estadio que los mexicanos llaman simplemente 'el Azteca' — ahora renombrado Estadio Banorte — se prepara para su reinauguración oficial. El escenario será un amistoso ante Portugal que, aunque perdió el atractivo más marketeable de la cartelera — Cristiano Ronaldo no viajará por lesión — sigue siendo uno de los partidos más esperados por la afición mexicana en mucho tiempo.
El anuncio de que CR7 no formaría parte de la convocatoria portuguesa tuvo efecto inmediato en la reventa: los boletos, que habían alcanzado precios estratosféricos ante la posibilidad de verlo en el Coloso de Santa Úrsula, cayeron hasta los 400 pesos en algunos sectores. Portugal llega igualmente con una convocatoria de calidad, liderada por Bruno Fernandes, Vitinha y João Neves, todos figuras de primer nivel en la élite europea.
Por el lado mexicano, el partido tiene sabor especial. Regresa Memo Ochoa, uno de los porteros más queridos por la afición y que había quedado fuera de convocatorias anteriores. Se suma el debut oficial en el Tri de Álvaro Fidalgo, el mediocampista de origen español naturalizado mexicano que milita en el América y que ha sido uno de los futbolistas más destacados de la Liga MX en los últimos años.
El partido del 28 de marzo es también una prueba operativa para México de cara al Mundial. El Estadio Banorte será una de las sedes principales del torneo y la reinauguración — con toda la mirada del mundo futbolero sobre el país — es un ensayo general que el comité organizador no puede permitirse reprobar. Para los aficionados mexicanos, el razonamiento es más simple: el Azteca vuelve a rugir, y eso solo ya vale el precio del boleto.

