El periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar fue asesinado a balazos mientras comía en un puesto de la vía pública en San Pablo Etla, Oaxaca. Testimonios y reportes iniciales señalan que los agresores llegaron en una motocicleta y dispararon contra el comunicador antes de huir.
Leyva había dirigido la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión y publicaba la columna El Zumbido del Moscardón. Era una voz crítica de la política estatal y había denunciado hostigamiento, pero las autoridades todavía no han establecido públicamente el móvil del crimen ni han confirmado que su actividad periodística haya sido la causa del ataque.
Con su muerte, organizaciones y medios contabilizan siete periodistas asesinados en México durante el año. La Sociedad Interamericana de Prensa exigió una investigación rápida, exhaustiva y transparente, mientras la Fiscalía General de la República atrajo la indagatoria iniciada en Oaxaca.
El caso vuelve a exhibir el riesgo que enfrentan comunicadores fuera de las grandes redacciones y la alta impunidad de las agresiones contra la prensa. La investigación deberá identificar a los autores materiales e intelectuales, preservar las pruebas y examinar todas las líneas sin convertir denuncias previas de la víctima en conclusiones anticipadas.






