Los seguidores de Harry Potter consiguieron algo que parecía escrito para una comedia: alterar el recorrido de una infraestructura energética de cientos de millones de euros para evitar la tumba ficticia de Dobby. El cable conectará las redes eléctricas del Reino Unido e Irlanda.
El trazado inicial pasaba por Freshwater West, la playa galesa donde se filmó el entierro del elfo en Las reliquias de la muerte. Desde entonces, admiradores dejan piedras, mensajes y calcetines junto a una inscripción improvisada, pese a las advertencias por la fragilidad ecológica del lugar.
Cuando el director del proyecto explicó públicamente la ruta, llegaron cientos de mensajes. La compañía decidió modificarla y aseguró que la obra continuará sin afectar el santuario creado por los fans. El interconector está valorado en 430 millones de libras y se extiende cerca de 200 kilómetros.
La solución dejó una ironía: el nuevo recorrido pasa más cerca de restos auténticos de la Edad de Bronce. El episodio confirma el poder cultural de una saga capaz de mover comunidades, conversaciones y, en este caso, hasta un cable de alta tensión.






