Cuba autorizó la creación de cadenas de tiendas y restaurantes mediante nuevas reglas para el comercio interior. La medida permite que actores privados y estatales operen redes de establecimientos en lugar de negocios aislados.
El decreto del Ministerio de Comercio Interior regula actividades mayoristas, minoristas y gastronómicas. La apertura ocurre en un país con escasez persistente, inflación y dificultades para abastecer productos básicos.
Infobae y EFE confirmaron el cambio regulatorio y su alcance nacional. Las autoridades deberán aclarar acceso a importaciones, divisas, locales y proveedores, porque esos recursos determinarán quién puede expandirse de verdad.
Las cadenas pueden mejorar logística y oferta, pero también concentrar mercados si solo avanzan empresas cercanas al Estado. El efecto sobre consumidores dependerá de competencia, precios transparentes y capacidad para aumentar bienes disponibles.




