El presidente de Colombia recuperó sus visas para ingresar a Estados Unidos, en un giro diplomático que confirma la normalización de las relaciones entre Bogotá y la administración Trump tras un período de tensiones que llegó a amenazar con sanciones comerciales y arancelarias bilaterales.
La crisis entre ambos países estalló a inicios de 2025, cuando el presidente colombiano se negó inicialmente a aceptar vuelos de deportación de migrantes colombianos desde Estados Unidos en aviones militares. Trump respondió con amenazas de aranceles del 25% a productos colombianos y la cancelación de visas a funcionarios del gobierno. Días después, Colombia aceptó los vuelos y la situación se desescaló parcialmente.
El restablecimiento formal de las visas presidenciales llega acompañado de señales de cooperación en temas de seguridad y narcotráfico, áreas en las que Washington considera estratégica la colaboración con Bogotá dado el peso de Colombia en las rutas del tráfico de cocaína hacia Norteamérica.
El acercamiento es relevante para México, que también atraviesa una relación compleja con la administración Trump en temas migratorios y de seguridad. El modelo colombiano —ceder en puntos específicos de presión para preservar la relación comercial y diplomática más amplia— es observado con atención por funcionarios mexicanos que buscan navegar la misma dinámica sin perder margen de maniobra.





