Colombia inició una etapa política cargada de símbolos: un abogado penalista de 48 años tomó posesión ante jefes de Estado, mientras el presidente saliente decidió no acompañar la ceremonia.
Abelardo de la Espriella prometió reforzar seguridad, disciplina y autoridad. En paralelo, el senador Iván Cepeda encabezó un acto alterno y acusó al nuevo Gobierno de alinearse con Estados Unidos.
La jornada mostró un país dividido entre una agenda de mano dura y una izquierda que se declara en resistencia. Las tensiones alcanzan además el legado del acuerdo de paz y la continuidad de instituciones creadas para aplicarlo.
México seguirá de cerca el giro colombiano por sus efectos sobre migración, combate al narcotráfico y coordinación regional. La capacidad del nuevo Gobierno para contener la polarización será su primera prueba.






