La llama de los Juegos Centroamericanos y del Caribe se enciende de nuevo, y esta vez con un simbolismo especial: la edición número 25, que se celebra en Santo Domingo, conmemora el centenario de una justa que nació precisamente en la Ciudad de México en 1926.
La ceremonia inaugural, montada en el Estadio Olímpico Félix Sánchez de la capital dominicana, da el banderazo a 16 días de competencias que reunirán a más de 6,000 atletas de 37 países y territorios de la región, en la fiesta deportiva más grande de Centroamérica y el Caribe.
México llega con una delegación de alrededor de 700 deportistas y una etiqueta que pesa: es la única nación que ha participado en todas las ediciones de la historia y acude a refrendar su hegemonía regional en el medallero. Entre sus cartas fuertes destacan los clavados, el tiro con arco, el ciclismo, el atletismo, el judo, el taekwondo, el remo y la natación artística.
Para muchos atletas, la cita dominicana es además la primera parada del ciclo olímpico rumbo a Los Ángeles 2028, por lo que los resultados servirán de termómetro del deporte mexicano. La expectativa está sembrada: en la edición del centenario, cualquier cosa que no sea el primer lugar del medallero sabrá a poco.


