Mientras el gobierno federal celebra la desactivación de la mayoría de los cierres carreteros, Guanajuato se convirtió en el punto más crítico del paro, con filas kilométricas de tráileres y automovilistas varados bajo el sol.
Usuarios reportan esperas de hasta ocho horas en el tramo Irapuato-Celaya, uno de los corredores más importantes del Bajío para la industria automotriz. Empresas locales advierten retrasos en la entrega de autopartes a plantas de ensamblaje en el centro del país.
La Guardia Nacional mantiene presencia en la zona pero ha optado por no desalojar por la fuerza, privilegiando la negociación con los líderes campesinos. El gobernador estatal pidió a los manifestantes liberar al menos un carril para emergencias.
Mientras tanto, plataformas de navegación como Waze recomiendan rutas alternas por carreteras secundarias, aunque advierten que varias de ellas tampoco son seguras por la actividad criminal reportada en el estado durante los últimos meses.





