Benín acude este domingo a unas elecciones presidenciales marcadas por la exclusión del principal partido opositor y las secuelas de un intento de golpe de Estado. El Tribunal Constitucional aprobó únicamente dos candidatos: Romuald Wadagni, ministro de Economía del gobierno saliente, y Paul Hounkpè, considerado oposición moderada.
Renaud Agbodjo, líder de Los Demócratas — el mayor partido opositor — fue descalificado por no reunir suficientes respaldos parlamentarios, un requisito establecido durante la era del presidente Patrice Talon, quien completa su segundo y último mandato y busca asegurar la continuidad de su proyecto político a través de Wadagni.
Los comicios se celebran apenas cuatro meses después del intento de golpe protagonizado por militares amotinados el 7 de diciembre de 2025, sofocado horas después con apoyo de Nigeria. El clima político permanece tenso y organizaciones internacionales han expresado preocupación por el estrechamiento del espacio democrático.
Si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos, se celebrará una segunda vuelta el 10 de mayo. Observadores internacionales estarán presentes para monitorear un proceso que será leído como termómetro de la salud democrática en África occidental.


