Alex Saab se declaró culpable de lavado de dinero ante la justicia de Estados Unidos. El empresario, considerado durante años un operador cercano a Nicolás Maduro, abandonó su estrategia de confrontación judicial.
El acuerdo contempla la entrega de 195 millones de dólares y la posibilidad de aportar información sobre funcionarios y operaciones financieras. Su cooperación podría reducir la condena que reciba.
Saab estuvo vinculado con contratos públicos y redes usadas para mover recursos fuera de Venezuela. Caracas lo presentó como diplomático y denunció durante años su proceso como una persecución política.
La confesión abre un riesgo para antiguos aliados y puede revelar rutas de dinero todavía desconocidas. También añade presión a la relación entre Washington y el gobierno venezolano en medio de negociaciones energéticas.





