Colombia enfrenta una de las tragedias más dolorosas de su historia reciente: el accidente de un avión Hércules C-130H de la Fuerza Aeroespacial Colombiana en el municipio de Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo, dejó 69 muertos y 57 heridos entre militares y personal de seguridad. La aeronave se desplomó en zona rural minutos después de despegar de la pista de La Tagua, con 127 personas a bordo.
El aparato, donado a Colombia por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 2020 y con 43 años de uso al momento del siniestro, transportaba tripulantes y pasajeros del Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial y la Policía Nacional. Las autoridades confirmaron que no trabajan sobre la hipótesis de un ataque terrorista y que no hay indicios de que algún grupo armado ilegal esté involucrado.
Las imágenes del lugar del accidente mostraron los restos de la aeronave esparcidos en una zona de difícil acceso, lo que complicó las labores de rescate durante las primeras horas. Equipos de búsqueda, helicópteros y personal médico fueron desplegados desde varias ciudades del país para atender a los heridos y recuperar los cuerpos.
El presidente de Colombia decretó tres días de duelo nacional y encabezó un homenaje a los caídos. La tragedia golpea especialmente a las Fuerzas Armadas colombianas, que habían vivido recientemente momentos de alta tensión por los operativos contra grupos armados en zonas fronterizas con Ecuador y Venezuela.

