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Miercoles 01 de Diciembre del 2021

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El acuerdo de Maru

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Hace unos días se firmó un acuerdo muy importante por parte de nuestra gobernadora Maru Campos con el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López.


Dentro del acuerdo firmado hay una parte que se refiere al Tratado de Aguas de 1944, y palabras más, palabras menos, se hace el compromiso de “respetar el Tratado a la letra”. !válgame Dios!
Cuál es esa letra? Qué México tiene el compromiso de entregar un tercio del agua del conchos y afluentes que lleguen al Río Bravo. Aclarando que esa agua llega por gravedad o sea que son excedentes que corren por su cause; ahora, hay que agregar que el agua que llega al Bravo se junta en las presas internacionales La Amistad y la Falcón y ahí se convierten en la alcancía de ambas naciones y la comisión que regula el Tratado tiene a su cargo la medición y la contabilidad de cuánta agua es de cada país, y es de ahí de dónde debe pagarse el compromiso del Tratado.
Esas presas internacionales que almacenan el agua de ambos países, mediante la comisión reguladora se cuida que cada quien tome lo suyo. Ahora, de esa agua, México destina una parte para una docena de municipios del noroeste que luego de tratarla, la utilizan como potable, lo cual no es problema mayor. Entonces porqué el año pasado no completaron? Por una razón escondida, pero que ahora todos sabemos: le autorizaron en CONAGUA a Tamaulipas que sembraran miles de hectáreas por encima de su capacidad acuífera, y como, además, no llovió, de ahí surgió el problema de tener que cumplirles con 400 millones de metros cúbicos de agua de dónde fuera para no dejarlos colgados, toda vez que la autorización había salido de CONAGUA. Cómo resolvieron? Engañaron al Presidente con la mentira de que en chihuahua se acaparaba el agua y, por lo tanto, era injusto que Tamaulipas perdiera su cosecha por culpa de esos malos mexicanos. El Presidente les creyó y mandó al ejército por el agua de las presas. En resumidas cuentas cuando a México se le acabó su alcancía de las presas internacionales, (debido a esa pésima administración y autorización dada a Tamaulipas) de tal manera que en las dos presas, La Amistad y La Falcón sólo quedaba agua que pertenecía a los Estados Unidos, no había ni agua para los municipios que beben de ahí. El problema se les hizo inmanejable. La solución? Robar a Chihuahua.
Expliquemos la Excelencia del manejo político con la inclusión del “párrafo” en el acuerdo con gobernación: primero, por que ese Tratado está por encima de nuestra propia constitución, de tal manera qué el país está obligado a cumplirlo; segundo, siendo innecesario acordarlo, al hacerlo el gobierno federal se pone la soga al cuello “solito” para no volver a robarnos.
En otras palabras Maru consigue una buena lana (1500 millones) y de paso los hace obligarse a respetar el agua de nuestras presas. Dicho de otro modo los obliga a firmar lo firmado con Estados Unidos, pero, reitero, asegura que ya no volverán a vaciar las presas porque el Tratado, y vuelvo a repetir, sólo acuerda el tercio de las aguas del conchos que lleguen al Río Bravo, dejando a salvo, como deberían estar siempre, a las 3 presas de chihuahua que fueron saqueadas.
Los chicos malos, que engatusaron a Blanca Jiménez fueron Alfredo Ocón, subdirector de Infraestructura y Gestión Hidrohidráulica, y Víctor Alcocer Yamanaka, subdirector general de Administración del Agua, que eran sus principales asesores, que en su incapacidad les hacía caso y engañó al Presidente.
Ahora Blanca despacha como embajadora de Mexico en Francia y los dos pillos no se sabe dónde están porque estén donde estén seguirán haciendo daño, esa es su naturaleza, como la fábula de la rana y el escorpión.

Terquedades
«Con la iglesia hemos topado» Lenguaje coloquial que usa para expresar lo inconveniente de que en los asuntos propios se mezcle a la iglesia.
El Presidente podría decir: Adán Augusto con las Universidades hemos topado. Nadie en su sano juicio alborota a los estudiantes.
Que la UNAM se derechizó: debería recordar el presidente a Carlos Imaz ex esposo de Sheinbaum que hizo perder dos años a los universitarios con su huelga y después se aburguesó y gobernó Tlalpan.
Ya se sabe que a los de izquierda les fascina vivir como pequeños burgueses.

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