El sistema de vigilancia aplicado al examen de admisión en línea de la UNAM asignó un supervisor por cada 150 aspirantes, una proporción que desató cuestionamientos sobre la capacidad de reaccionar en tiempo real ante posibles irregularidades. La empresa Territorium Life estuvo a cargo de la plataforma y del monitoreo.
El contrato, adjudicado de manera directa por un monto de hasta 101.7 millones de pesos, exigía observación efectiva, conservación de evidencias y soporte para hasta 25 mil sustentantes simultáneos. El proceso incluía filtros de identidad y herramientas automatizadas para detectar conductas atípicas, pero las alertas debían ser revisadas por personal humano.
La controversia creció después de que la Universidad cancelara resultados señalados por anomalías y aspirantes aceptados exigieran que se respetara el mérito académico. Quienes cuestionan el operativo sostienen que una cobertura tan amplia por supervisor pudo impedir una valoración oportuna de cada señal.
Territorium ha respondido que la integridad del examen no depende únicamente de la tecnología y solicitó una audiencia con la UNAM para exponer su versión. El caso deja pendiente una revisión de responsabilidades, de la suficiencia del modelo de vigilancia y de las garantías para quienes realizaron la prueba conforme a las reglas.






