En ciudades como Bogotá, Ciudad de México y Santiago, migrantes venezolanos conversan sobre la posibilidad de volver. Muchos huyeron de la crisis económica y política bajo el gobierno de Nicolás Maduro, pero la reciente transición política genera expectativas. 'Me gustaría regresar para ayudar a reconstruir el país, pero aún hay mucha incertidumbre', dijo Juan Carlos Viloria, quien reside en Colombia.
Otros compatriotas se muestran más cautelosos. Nicole Carrasco, estudiante en México, comentó que aunque la salida de Maduro es un alivio, aún teme por la inestabilidad económica y la falta de oportunidades. 'No quiero regresar para volver a pasar hambre', afirmó, reflejando el sentimiento de millones que huyeron desde 2014.
Expertos en migración indican que las remesas constituyen una fuente importante de ingresos para las familias en Venezuela y que un retorno masivo podría impactar en la economía de los países receptores. Los gobiernos de la región no han anunciado políticas específicas para facilitar el regreso.
Grupos humanitarios hacen un llamado a garantizar derechos básicos para los retornados. 'El futuro dependerá de que el nuevo gobierno muestre señales claras de estabilidad y de que la comunidad internacional apoye la reconstrucción', sostuvo Omar Álvarez, activista que trabaja con refugiados en Perú.




