Hollywood tuvo su noche más memorable en años. La 98 edición de los Premios Oscar celebrada en el Dolby Theatre con Conan O'Brien como conductor consagró a Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson como la gran ganadora con seis estatuillas: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Reparto, Mejor Edición, Mejor Guion Adaptado y Mejor Actor de Reparto para Sean Penn.
Pero la sorpresa de la noche fue Michael B. Jordan, quien se llevó el Oscar a Mejor Actor por Pecadores (Sinners), el thriller sobrenatural del director Ryan Coogler ambientado en el Mississippi de 1932. La película llegó a la ceremonia con 16 nominaciones, el récord histórico para cualquier filme, y aunque se esperaba que barriera las categorías mayores, tuvo que conformarse con cuatro premios: Mejor Guion Original, Mejor Fotografía, Mejor Banda Sonora y Mejor Actor.
Jessie Buckley fue la gran revelación de la noche en la categoría femenina, ganando el Oscar a Mejor Actriz por su trabajo en Hamnet, el drama basado en la novela de Maggie O'Farrell sobre el hijo fallecido de William Shakespeare. Amy Madigan se llevó el premio a Mejor Actriz de Reparto por Weapons.
Timothée Chalamet, quien llegaba al Dolby Theatre como uno de los favoritos, se retiró sin premio entre las miradas de una audiencia que esperaba verlo subir al escenario. La película internacional ganadora fue Sentimental Value de Noruega, en una noche en que Hollywood reafirmó su capacidad de sorprender.

