Un tren de la red de Rodalies descarriló al chocar contra un muro que se había desprendido entre Sant Sadurní d'Anoia y Gelida, en Cataluña. El maquinista murió y 37 personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad.
La pared se derrumbó debido a la erosión del terreno por fuertes lluvias. El impacto afectó sobre todo al primer vagón, donde se concentraron la mayoría de los lesionados.
En la emergencia intervinieron más de 70 bomberos y un amplio dispositivo médico para evacuar y atender a los pasajeros. El servicio de la línea R4 quedó suspendido mientras se realizaban las labores de rescate y se evaluaban los daños.
Las autoridades investigan las causas del siniestro y revisan la infraestructura de la zona. El accidente ha reavivado el debate sobre el mantenimiento de las vías y los riesgos que genera el cambio climático para el transporte ferroviario.




