Durante su intervención en Davos, Donald Trump desvió su discurso para burlarse de Emmanuel Macron, quien apareció con gafas oscuras debido a un vaso sanguíneo roto en el ojo. El comentario generó risas incómodas entre la audiencia y respondió a las explicaciones previas del líder francés sobre su condición ocular.
Trump también aprovechó el foro para reiterar sus críticas a la Unión Europea, acusándola de practicar políticas comerciales desleales. Amenazó con imponer aranceles a productos europeos si no se corrigen los desequilibrios y se refirió nuevamente a su interés en comprar Groenlandia, lo que ya había tensado las relaciones con Dinamarca.
El presidente francés replicó más tarde que no respondería a provocaciones y subrayó la necesidad de cooperar frente a desafíos globales como el cambio climático y la inteligencia artificial. Observadores señalaron que la postura de Trump podría complicar las negociaciones comerciales transatlánticas.
Además del episodio con Macron, la participación de Trump en Davos estuvo marcada por declaraciones a favor de la explotación de recursos fósiles y por críticas a regulaciones ambientales. Sus comentarios contrastaron con el llamado de otros líderes a acelerar la transición energética.




