La guerra entre Estados Unidos e Irán entró en una fase más peligrosa después de que Donald Trump prometiera hacer pagar a Teherán muchas veces por cada militar estadounidense muerto. La advertencia acompañó una nueva ronda de ataques sobre objetivos iraníes.
El Pentágono identificó a dos soldados muertos en Jordania durante una ofensiva con misiles y drones. Otra baja ocurrió en Irak durante la detonación controlada de un dron derribado, mientras un integrante de las fuerzas estadounidenses continuaba desaparecido.
El ejército estadounidense informó que sus operaciones nocturnas buscan reducir la capacidad iraní y reabrir el estrecho de Ormuz. La sucesión de golpes y represalias eleva el riesgo de una expansión regional que involucre bases, rutas marítimas y aliados de ambos bandos.
México no está fuera del impacto. Una escalada prolongada puede presionar el precio del petróleo, los combustibles, los fletes y la inflación, además de alterar cadenas de suministro. La amenaza de Trump reduce el espacio diplomático justo cuando las bajas convierten la guerra en un asunto político más difícil de contener.






