Donald Trump aseguró que las negociaciones con Irán se reanudan, apenas un día después de informar que canceló un ataque planeado con la condición de que ambas partes llegaran 'rápidamente' a un acuerdo. La secuencia dejó al mundo atento a una desescalada tan súbita como frágil.
El mandatario sostuvo que la decisión fue impulsada por peticiones de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar, países que según su versión le pidieron cancelar la operación porque consideran alcanzable un entendimiento. En el centro del conflicto está el estrecho de Ormuz, corredor por el que transita una porción decisiva del petróleo mundial.
Trump fue explícito sobre el alcance que persigue: 'Hay un acuerdo sobre Ormuz, y luego habrá un acuerdo sobre lo nuclear, o podría llamarse la desnuclearización de Irán'. La formulación deja ver una ambición que va bastante más allá de una tregua puntual.
El contrapunto llegó desde Teherán. Los medios estatales iraníes no dieron indicios de que el país haya pedido cancelar los ataques ni de que haya modificado su postura sobre el estrecho, e Irán llegó a negar que mantenga negociaciones con Estados Unidos. La distancia entre ambos relatos es, por ahora, el principal obstáculo.


