Donald Trump elevó a 50% los aranceles sobre una gama de productos canadienses, una ofensiva que amenaza con reactivar la guerra comercial dentro de Norteamérica y encarecer cadenas de suministro compartidas con México. Entre los bienes señalados aparecen lácteos, bebidas alcohólicas, cemento y productos vinculados a la industria automotriz.
La Casa Blanca justificó la decisión como respuesta a lo que considera un trato discriminatorio de Ottawa contra exportaciones estadounidenses. Canadá, encabezado por el primer ministro Mark Carney, rechazó esa lectura y sostuvo que la escalada contradice los beneficios del comercio libre y previsible.
La cobertura de AP, Axios y medios económicos coincidió en la tasa de 50% y en que el choque alcanza mercancías relacionadas con el acuerdo comercial norteamericano. La novedad es especialmente delicada porque el T-MEC fue negociado durante el primer mandato de Trump y ahora enfrenta revisiones periódicas decisivas.
Para México, el conflicto eleva el riesgo de desvíos comerciales, mayores costos de componentes y presión para aceptar nuevas condiciones bilaterales. Las represalias de Canadá y la reacción de empresas de los tres países definirán si la disputa queda acotada o se convierte en una ruptura más amplia.





