Una masiva tormenta de nieve y hielo azotó a gran parte de Estados Unidos, dejando a más de un millón de clientes sin suministro eléctrico y obligando a cancelar más de 10.000 vuelos comerciales. Las condiciones de baja visibilidad y carreteras intransitables afectaron a ciudades desde Texas hasta Nueva York, mientras el Servicio Meteorológico Nacional alertaba sobre acumulaciones de hielo de hasta 2,5 centímetros y nevadas intensas en el centro y el este del país.
Los meteorólogos describieron la tormenta como un evento de proporciones históricas. Allison Santorelli, del Servicio Meteorológico, dijo que el hielo acumulado derribó árboles y postes de luz, provocando cortes de energía generalizados y que se emitieran advertencias de desastre en varios estados. Funcionarios locales aconsejaron a la población permanecer en sus hogares y evitar viajes no esenciales mientras las cuadrillas trabajaban para restaurar la electricidad.
La tormenta también afectó severamente el transporte aéreo. Más de 10.000 vuelos fueron cancelados y miles más sufrieron retrasos, dejando varados a pasajeros en aeropuertos de todo el país. El director de la Administración Federal de Aviación informó que las pistas heladas obligaron a cerrar temporalmente grandes terminales como el aeropuerto JFK en Nueva York y el O’Hare de Chicago.
El presidente Donald Trump declaró el estado de emergencia y pidió a los ciudadanos abastecerse de alimentos y suministros. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) envió equipos a las áreas más afectadas para coordinar esfuerzos de rescate y distribución de generadores. Organizaciones benéficas y voluntarios también se movilizaron para atender a las personas sin hogar y a los hogares sin calefacción, mientras expertos advertían que el clima extremo podría prolongarse durante varios días.


