El territorio mexicano no descansa. Hasta la noche del sábado 22 de febrero, el país acumuló 7,250 réplicas del sismo magnitud 6.5 registrado el 2 de enero en San Marcos, Guerrero, según datos del Servicio Sismológico Nacional (SSN). La réplica más intensa alcanzó magnitud 5.0, y la actividad sísmica ha mantenido en alerta constante a las comunidades costeras de Guerrero. Este lunes, a las 4:22 horas, se registró un nuevo sismo de magnitud 4.2 a 27 kilómetros al sur de Petatlán, Guerrero.
México se asienta sobre cinco placas tectónicas —Caribe, Norteamérica, Pacífico, Rivera y Cocos—, lo que lo convierte en uno de los países con mayor sismicidad en el mundo. Las zonas costeras del Pacífico, en particular el llamado 'gap de Guerrero', representan históricamente las áreas de mayor riesgo por la acumulación de energía tectónica. Expertos del SSN han señalado que secuencias tan prolongadas de réplicas son normales después de un sismo de esta magnitud, aunque no descartan eventos de mayor intensidad.
Protección Civil federal ha mantenido activos los protocolos de monitoreo en los estados del sur del Pacífico y ha reforzado los mensajes de alerta temprana dirigidos a la población. Las autoridades recomiendan a los ciudadanos tener preparada una mochila de emergencia y conocer los puntos de reunión en sus comunidades. El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) permanece operativo en la región.
El contexto sísmico adquiere especial relevancia esta semana, cuando el país enfrenta también una coyuntura de seguridad extrema por los eventos derivados del abatimiento del líder del CJNG. Protección Civil advirtió que en situaciones de caos social, la atención a emergencias geológicas puede verse complicada, por lo que instó a la ciudadanía a estar informada y actuar con calma ante cualquier eventualidad.




