Claudia Sheinbaum llegó a Barcelona en una visita que el gobierno mexicano insiste en presentar como una cita por la paz y no como un frente antitrumpista. Los gestos, sin embargo, hablan por sí solos: los invitados son los líderes progresistas que más chocan con Washington.
La presidenta se reunirá de forma bilateral con Pedro Sánchez, Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y Yamandú Orsi. La agenda oficial incluye la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, pensada en 2024 por Sánchez y Lula para respaldar el multilateralismo y el orden internacional basado en reglas.
Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, confirmó que Sheinbaum regresará el domingo. La aparición mexicana en Barcelona fue uno de los movimientos diplomáticos más comentados del día y abre preguntas sobre cómo encajará este gesto con la delicada relación bilateral que la mandataria mantiene con Trump.
En paralelo, el Partido Socialista Europeo, la Internacional Socialista y la Alianza Progresista convocan a una megamobilización con más de tres mil participantes bajo el nombre Global Progressive Mobilisation. Barcelona funciona como capital simbólica de la izquierda global durante 48 horas.

