La presidenta Claudia Sheinbaum sorprendió con un anuncio que cambiará la rutina de millones de conductores: antes de que concluya 2026, todas las gasolineras y casetas de peaje del país deberán operar con sistemas de pago 100% digitales. El objetivo es eliminar el uso exclusivo de efectivo en dos de los puntos de mayor tráfico económico cotidiano en México.
El anuncio llega en un contexto de acelerada digitalización financiera en el país. Según datos del Banco de México, las transacciones digitales crecieron más de 40% en 2025 respecto al año anterior, y el gobierno federal ha impulsado la expansión del sistema CoDi y DiMo en zonas rurales y semiurbanas.
Operadores de gasolineras y concesionarios de autopistas tendrán meses para adaptarse: deberán instalar terminales punto de venta, lectores de código QR y sistemas compatibles con aplicaciones de pago móvil. La medida busca también combatir la evasión fiscal y el lavado de dinero que históricamente han proliferado en transacciones en efectivo dentro del sector.
La reacción de la ciudadanía ha sido dividida. Mientras sectores urbanos aplauden la modernización, habitantes de zonas con conectividad limitada expresaron preocupación por quedar excluidos del sistema. El gobierno prometió un programa de infraestructura digital paralelo para garantizar que la transición no genere barreras de acceso.

