La mañanera del jueves dejó una línea dura hacia adentro de Morena: quien aspire a una candidatura estatal en 2027 tiene que dejar su puesto en el gobierno federal, sin excepciones ni puentes cómodos entre el gabinete y las boletas.
Claudia Sheinbaum lanzó el ultimátum para detener el uso de recursos públicos en precampañas encubiertas y calmar los rumores que han escalado desde febrero en al menos seis entidades donde se renovarán gubernaturas.
La presidenta no mencionó nombres, pero la señal llegó fuerte a titulares de dependencias que llevan semanas apareciendo en eventos territoriales, grabando cápsulas con recorridos y mandando mensajes por redes sociales con aires de aspirante. La lógica es clara: no hay doble vida institucional.
El mensaje también pega a gobernadores en funciones que buscan colocar operadores en estados clave. Morena iniciará en mayo su proceso interno para definir candidaturas y Sheinbaum quiere llegar a ese momento con el gabinete ordenado y con una narrativa de disciplina interna.

