En la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Portugal, el candidato socialista António José Seguro obtuvo el 31,1 % de los votos, situándose a la cabeza de la contienda. El líder de la formación Chega, André Ventura, logró un sorpresivo segundo lugar con el 23,5 % y se erigió como el principal rival de Seguro para la segunda vuelta.
Tras conocerse los resultados, Seguro llamó a sus electores a seguir movilizados para consolidar la victoria. Dijo que la sociedad portuguesa “ha apostado por la justicia y la moderación” y criticó el discurso de odio de su contrincante. Ventura, por su parte, celebró el avance de la ultraderecha y acusó a los medios de comunicación de difundir una campaña de miedo en su contra.
El candidato del Partido Social Demócrata, Luís Marques Mendes, se desplomó al tercer lugar con un 15 % de los votos, una derrota que analistas atribuyen a la fragmentación de la derecha. La politóloga Clara Silva señaló que la disputa entre Ventura y Mendes debilitó a la oposición conservadora y permitió al socialista ampliar su ventaja.
Observadores internacionales destacaron la participación ciudadana superior al 60 % y consideraron que la segunda vuelta se definirá por el voto de los indecisos y el posicionamiento de los partidos minoritarios. La segunda ronda se celebrará en dos semanas con un panorama polarizado entre la socialdemocracia y la derecha radical.




