La preventa de boletos para el concierto de la banda surcoreana BTS en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México se convirtió en un caos cuando miles de fanáticos intentaron adquirir entradas simultáneamente. Según la empresa Ticketmaster, más de un millón de usuarios se conectaron para comprar boletos que se agotaron en 37 minutos, dejando a muchos seguidores frustrados.
Usuarios denunciaron en redes sociales fallas técnicas, cargos duplicados y prácticas de reventa. Asimismo, acusaron a la plataforma de aplicar precios dinámicos que incrementaron el costo de las entradas en cuestión de minutos. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) recibió numerosas quejas y anunció una investigación sobre las presuntas irregularidades.
Datos preliminares indicaron que el 38 % de los compradores tenía entre 18 y 24 años y que el 73 % eran mujeres. Muchos fanáticos, conocidos como ARMY, señalaron que a pesar de haber adquirido membresías especiales para acceder a la preventa, no lograron conseguir boletos. Algunos grupos organizados convocaron a manifestaciones y a un boicot contra Ticketmaster si no se garantizaba una venta justa.
La oficina de BTS en México emitió un comunicado pidiendo calma y recordando que habría otras fechas y modalidades de venta. No obstante, la polémica reavivó el debate sobre las prácticas de las boleteras y la necesidad de una regulación más estricta en la venta de espectáculos masivos en México.





