El barril de petróleo Brent, una de las principales referencias internacionales, cerró con una disminución aproximada de 0.9%, hasta ubicarse en 105.69 dólares, mientras que el crudo estadounidense West Texas Intermediate registró un incremento cercano a 0.4%, hasta los 94.14 dólares.
Los movimientos reflejan la cautela de los inversionistas ante los posibles cambios en la disponibilidad mundial de combustibles.
Entre los elementos que influyen en el mercado se encuentran las conversaciones sobre un posible acuerdo de suministro de diésel entre Estados Unidos y Rusia, así como los riesgos asociados con los enfrentamientos en la región del Golfo Pérsico.
Las amenazas contra instalaciones energéticas y rutas marítimas estratégicas han generado preocupación entre empresas transportistas, refinadoras y gobiernos que dependen de las importaciones de hidrocarburos.
Al mismo tiempo, los países productores continúan ajustando sus estimaciones de demanda y suministro para los próximos meses.
El encarecimiento de la energía también puede tener consecuencias sobre los precios de alimentos, productos industriales y servicios de transporte, debido al papel que desempeñan los combustibles en las cadenas de distribución.
Analistas consideran que la evolución del conflicto en Medio Oriente continuará siendo uno de los principales factores que determinarán el comportamiento de los precios internacionales.




