El gobierno estadounidense enfrentó un cierre parcial porque la Cámara de Representantes no votó a tiempo un paquete de gastos aprobado por el Senado. El proyecto de ley asigna fondos a varias agencias, pero dejó fuera el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para permitir un debate específico sobre políticas migratorias.
La medida, respaldada por legisladores de ambos partidos en el Senado, busca separar el financiamiento de la seguridad interna de otros programas para discutir reformas como la exigencia de órdenes judiciales y cámaras corporales para agentes de inmigración. Representantes demócratas han pedido que los agentes porten cámaras para documentar operativos y que se requieran órdenes firmadas por un juez antes de ingresar a domicilios.
Los líderes republicanos defendieron la necesidad de mantener la frontera segura, pero reconocieron que se trataba de un cierre temporal destinado a destrabar la negociación. La administración señaló que la interrupción afectaría a un número limitado de empleados y que se esperaba una solución en pocos días.
El debate se produce tras incidentes polémicos, incluida la muerte de una mujer en Minneapolis durante un allanamiento, lo que intensificó las demandas de reformas en los procedimientos de inmigración. El cierre parcial evidenció la profunda división sobre cómo abordar la aplicación de leyes migratorias y proteger los derechos constitucionales de los residentes.




