Michael O'Leary dijo a periodistas que no está preocupado por los comentarios de Elon Musk en redes sociales, en los que el fundador de Tesla insinuaba comprar Ryanair tras una discusión sobre el uso de Starlink en los aviones. O'Leary calificó la idea de absurda y aseguró que la polémica ha aumentado las reservas.
El ejecutivo irlandés explicó que la instalación del servicio de internet Starlink costaría hasta 250 millones de dólares al año, un gasto que la aerolínea de bajo costo no está dispuesta a asumir. Añadió que la normativa de la Unión Europea limita la propiedad extranjera en aerolíneas europeas, lo que de hecho impediría cualquier intento de compra por parte de Musk.
La disputa comenzó cuando Musk se molestó porque Ryanair no implementó Starlink a bordo. O'Leary respondió que los ingresos secundarios de la aerolínea no dependen de servicios de conexión a internet y que la prioridad sigue siendo ofrecer tarifas económicas.
Analistas consideraron que el cruce mediático beneficia a ambas partes, generando publicidad gratuita. O'Leary también aprovechó para comentar que el crecimiento de la demanda les permite prever precios de boletos estables pese a posibles aranceles estadounidenses a productos europeos que podrían encarecer el combustible.




