Miles de personas salieron a las calles de distintas ciudades estadounidenses para protestar contra las políticas migratorias y la deriva autoritaria del presidente Trump. Las marchas congregaron a una amplia diversidad de colectivos.
Los manifestantes, incluidos madres y estudiantes, caminaron cerca de la Casa Blanca y otros puntos simbólicos portando pancartas que expresaban apoyo a los migrantes y exigían un trato justo. Señalaron que las redadas y deportaciones han sembrado temor en las comunidades y que se requieren reformas justas.
Las protestas hicieron referencia a casos como el asesinato de Renee Good a manos de agentes de migración y advirtieron que la represión podría extenderse a otros sectores. La consigna "Por una América Libre" se convirtió en grito de protesta y de defensa de la democracia.
Organizadores como Women’s March promovieron la desobediencia civil y llamaron a la solidaridad con las personas migrantes. Los participantes pidieron detener las expulsiones masivas y reclamaron cambios profundos en el sistema migratorio.


