Más de mil 700 elementos de la Secretaría de Marina-Armada de México se desplegaron en las calles y en la franja costera de Mazatlán, en un operativo de escala inusual para un destino turístico mexicano. La movilización forma parte de la denominada Operación Sable.
El refuerzo responde a la ola de violencia derivada de la pugna entre facciones del Cártel de Sinaloa, un conflicto que desde hace meses ha alterado la vida cotidiana en el estado y que empezó a golpear la percepción de seguridad en zonas de alta afluencia de visitantes.
Según la información oficial, las acciones se concentrarán en puntos estratégicos del municipio con el objetivo de restablecer el orden público y debilitar la infraestructura ilícita que alimenta los esquemas de violencia. El despliegue no está planteado como una medida temporal: se contempla presencia naval sostenida en distintas zonas del puerto.
Para el sector turístico local, el operativo es una apuesta de doble filo. La presencia militar puede devolver tranquilidad a residentes y visitantes, pero también expone la magnitud del problema que se intenta contener en uno de los destinos de playa más visitados del Pacífico mexicano.


