El ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha, explicó que la cooperación ya involucra a las agencias reguladoras de ambas naciones y que el objetivo es incorporar también a los laboratorios públicos. Entre las áreas de interés se encuentra el desarrollo de vacunas con tecnología de ARN mensajero y herramientas de inteligencia artificial adaptadas a la realidad de ambos países para apoyar los diagnósticos médicos.
La alianza parte de una visión compartida por los gobiernos de México y Brasil: considerar la salud como un derecho al que toda la población debe tener acceso y no únicamente quienes pueden pagar por ella.
Padilha destacó que México tiene más de 130 millones de habitantes y Brasil supera los 200 millones, por lo que juntos representan un mercado de más de 350 millones de personas. Esta dimensión, aseguró, puede darles mayor fuerza para negociar con empresas internacionales y buscar que medicamentos, equipos y tecnologías sean producidos dentro de ambos países en lugar de depender de importaciones.
La cooperación entre la Cofepris de México y la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil ya derivó en un memorando de trabajo conjunto para avanzar hacia el reconocimiento de productos registrados en cada nación. Esto permitiría que medicamentos e insumos médicos autorizados en Brasil puedan ser reconocidos en México y viceversa.
Ambos países también buscan alcanzar un acuerdo para reconocer estudios clínicos realizados bajo criterios comunes, lo que podría acelerar los procesos de autorización de nuevos medicamentos e insumos médicos.
La colaboración podría ampliarse al ámbito académico. Aunque actualmente existen convenios entre universidades mexicanas y brasileñas, Padilha señaló que se pretende establecer un acuerdo entre los ministerios y gobiernos para mejorar la coordinación y ampliar las plazas disponibles para la formación de profesionales.
Otro de los proyectos contempla una alianza entre el Instituto Nacional de Salud Pública de México y la Fundación Oswaldo Cruz de Brasil, institución dedicada a la investigación y desarrollo de vacunas y otras tecnologías sanitarias.
Para Brasil, la cooperación representa una oportunidad para que ambos países desarrollen capacidades científicas y productivas propias y fortalezcan su autonomía en un sector estratégico como la salud.




