No hubo piedad. México salió al campo del Daikin Park de Houston con la misión de demoler a Brasil antes de pensar en el duelo con Estados Unidos, y lo cumplió con creces. Jarren Duran, Alejandro Kirk, Alex Thomas y Julián Ornelas conectaron jonrones en una jornada en la que la novena mexicana acumuló 16 hits y cinco boletos para construir una ventaja irreversible que activó la 'mercy rule' al finalizar la séptima entrada. El resultado final: 16-0, el triunfo más contundente de México en la historia del Clásico Mundial.
La victoria consolidó a México con marca perfecta de 2-0 en el Grupo B, mismo que comparte con Estados Unidos —también invicto— e Italia, equipo que sorprendió al inicio del torneo. El primer triunfo lo consiguió México ante Gran Bretaña (8-2), en un partido donde Jonathan Aranda rompió el empate con un jonrón de tres carreras en la octava entrada y Randy Arozarena realizó un fríjol en home que eliminó la amenaza británica en el momento más crítico del juego.
El manager Benjamin Gil reconoció que el siguiente partido —contra la potencia de Estados Unidos— era el verdadero objetivo del equipo desde antes de que iniciara el torneo. 'Hoy estamos enfocados en Brasil. Sobre mañana, ellos serán el oponente más importante que tendremos', afirmó con precisión diplomática mientras sus jugadores celebraban la paliza. México tiene un historial favorable ante EE.UU. en el Clásico (3 victorias, 1 derrota en partidos previos), lo que alimenta la expectativa de miles de fanáticos mexicanos que ya ocupaban las gradas del estadio texano.
La fiebre beisbolera en México creció de manera exponencial desde que comenzó el torneo: los partidos de la selección nacional son transmitidos por ESPN y Televisa, y las tendencias en redes sociales reflejan un nivel de seguimiento sin precedente. Randy Arozarena —figura del béisbol mexicano que milita en los Marineros de Seattle— y Alejandro Kirk se convirtieron en los nombres más buscados del país durante la jornada, mientras la afición proyecta ya un posible avance a cuartos de final que colocaría a México entre las últimas ocho selecciones del mundo.

