Una ola de calor histórica que azota Europa desde el 20 de junio ha dejado más de 1,300 muertes vinculadas a las temperaturas extremas en apenas una semana, de acuerdo con datos relevados por la Organización Mundial de la Salud, en lo que medios europeos describen como la más intensa registrada en el continente.
El fenómeno se originó por una masa de aire caliente que elevó las temperaturas muy por encima de la media estacional en buena parte del continente, golpeando con particular fuerza a países que históricamente no estaban preparados para este tipo de calor extremo.
En Francia, Alemania, Italia, España y el sur de Inglaterra las temperaturas alcanzan entre 5 y 12 grados centígrados por encima de lo habitual para la época. Chequia rompió su récord histórico con 41.9°C, mientras Alemania registró 41.7°C. La agencia nacional de salud de Francia documentó cerca de 1,000 muertes adicionales a las esperadas solo desde el 24 de junio, la mayoría entre personas mayores de 65 años. Se estima que 150 millones de personas viven actualmente bajo condiciones de calor extremo en el continente.
Las consecuencias se han extendido más allá de la salud pública: hay fallas en la infraestructura ferroviaria por deformación de los rieles, sobrecarga en las redes eléctricas y cierre de escuelas en varias regiones. Expertos no descartan una tercera ola de calor antes de que termine el verano europeo.





